La cultura española, motivo de reclamo turístico

La cultura española, motivo de reclamo turístico

España es un país culturalmente único. La variedad de sus paisajes, de sus lenguas, de sus ciudades y de las costumbres de sus gentes hace que este país sea uno de los destinos preferidos por millones y millones de turistas que buscan en el interior de nuestras fronteras una variedad cultural a la que quizá no se tiene acceso en sus países de procedencia. España tiene un poderío natural en materia cultural desde hace muchos años y con el paso del tiempo ese poderío y nuestro patrimonio va calando en turistas que acuden a la llamada española desde un número muy amplio de países.
Los ancianos, un tesoro para nuestra sociedad

Los ancianos, un tesoro para nuestra sociedad

Normalmente, tendemos a pensar que la cultura es un factor que viene asociado a cada persona en función del lugar en el que reside o en el que ha nacido. Y no es para menos, porque está claro que una persona nacida en Senegal no tiene nada que ver en lo que a su educación, religión y posición social se refiere. Ni siquiera dos personas que viven en barrios situados geográficamente muy próximo tienen una cultura idéntica. Tenemos una tendencia a olvidar que dos personas que tienen una edad diferente tienen una cultura radicalmente diferente a pesar de que hayan nacido en el mismo lugar o a pesar de que sean padres e hijos.
Leer, el modo infalible de desarrollarnos como personas

Leer, el modo infalible de desarrollarnos como personas

No hay cosa que culturice más a un ser humano que leer. La cantidad de historias, aprendizajes, experiencias y demás cuestiones que pueden ser absorbidas gracias a la lectura son de tal envergadura que la diferencia entre practicarla y no se convierte en la principal diferencia entre una persona que realmente es culta y otra que no. Es así de simple. El nivel cultural de una persona se mide en muchas ocasiones por el volumen de páginas que ha leído a lo largo de su vida y es una de las principales varas de medir para adquirir una vida provechosa y, cómo no, un trabajo.