El origen de las despedidas

El origen de las despedidas

Penes en la cabeza o muñecas hinchables, esos son los objetos característicos de las despedidas de soltero/a de no hace más de 10 años. Gracias a los dioses del Olimpo eso ha ido cambiando y ahora, aunque haya risas picantes, es más una reunión de amigos y familiares que otra cosa. Pero ¿conocemos realmente cuál es el origen de esa fiesta? Vamos a descubrirlo.

Las tendencias cambian

Hoy en día está mucho más de moda pasar un día al aire libre haciendo actividades como paintball, o spa, que saliendo de fiesta por discotecas hasta acabar borracho como una cuba cogido/a de la mano de un bailarín o bailarina de streaptease. En la conocida empresa Hotdespedidas nos han confirmado que ahora lo que se busca es otro tipo de despedida, y por eso ellos se han especializado en despedidas de soltero en Valencia con actividades deportivas al aire libre y en despedidas en barco en Gandía, algo que, según la gerente de la empresa, también se ha puesto muy de moda.

Si antes era normal encontrarnos con un grupo de 20 chicas con penes en la cabeza haciendo el loco por la calle, ahora es mucho más común verlas con algún tipo de disfraz gracioso, que no tiene por qué llevar connotaciones sexuales, yendo de una actividad a otra por la calle y cantando cosas como “¿qué se le dice a la novia? ¡Guapa!”, lo cual es mucho más agradable que lo que se estilaba no hace muchos años.

Sin embargo, este cambio de mentalidad viene a demostrar que las despedidas de soltero/a han podido sufrir muchas variaciones a lo largo de los años y que, aunque no lo parezca, son una tradición que vienen desde mucho tiempo atrás. ¿Cuándo creéis que empezaron a celebrarse estas fiestas? ¿Hace 50 años, 100, 200? Pues no queridos lectores. El origen de las fiestas de despedidas de soltero lo vamos a encontrar en Esparta (Mesopotamia).

Los 300 celebraban sus despedidas

Cuesta mucho imaginarse al fortachón protagonista de “300” Leónidas (Gerard Butler), disfrutando de una fantástica despedida de soltero allá por el año 480 antes de Cristo, pero los datos no fallan, existían, y ahí encontraremos su origen.

Por lo visto, en Mesopitamia  era tradición realizar fiestas antes de la boda de una pareja. Hasta aquí es bastante similar a lo de ahora, pero el motivo por el que se celebraban esas fiestas es diferente. Podríamos decir que ahora es una excusa más para pasarlo bien y en Mesopotamia “las despedidas” tenían el objetivo de adorar a la diosa fertilidad para que proveyera a la nueva pareja de hijos sanos. Estas fiestas duraban una media de 12 días y participaban solo las mujeres y las protagonistas eran todas aquellas novias que se casarían durante ese año.

En Esparta la cosa varía un poco porque estas “despedidas” eran exclusivas de los hombres y en ellas, los soldados espartanos, organizaban fiestas muy similares a lo que conocemos nosotros: contrataban a una mujer que debía seducir al marido. Ahora bien, sólo pasaba la prueba aquel que no caía en la tentación y demostraba su fidelidad hacia la futura esposa.

Un poco después en el tiempo, encontraremos también evidencias de despedidas de solteros en la Antigua Roma, exclusivas para la aristocracia, y mucho más en forma de bacanal. Estos romanos….

En la Edad Media

Había una vez un campesino y una burguesa que estaban locamente enamorados pero que no podían formalizar su amor por la oposición del padre de ella. Sin embargo, sin la ayuda de nadie y sin dote, ellos decidieron casarse de igual modo y, por ello, los amigos de ambos organizaron una fiesta de despedida cuyo objetivo era recoger regalos que pudieran ayudarles a comenzar su nueva vida.

 Más o menos, y en resumidas cuentas, esa es la “leyenda” que hasta hace poco se contaba sobre el nacimiento de la celebración de las despedidas de soltero, por lo que se pensaba que el origen databa de la Edad Media. Como bien hemos visto, en la actualidad es sabido que la tradición es muchísimo más anterior.

Hoy en día, si quieres celebrar una buena despedida de soltero/a debes tener muy claros algunos puntos:

  • Organización: nada de dejar las cosas al azar.
  • Destino: si hay algún viaje por en medio piensa bien la época del año en la que vais a organizar la despedida y si el clima es óptimo para pasar la fiesta en esa ciudad.
  • Ten un plan: no dejes tiempos muertos, aunque sí de descanso.
  • Cuidado con las bromas: podéis gastar bromas a los homenajeados, pero dentro del decoro y el buen gusto.
  • Disfraz o no: pensad en quiénes son los homenajeados y haced lo que a ellos les hubiera gustado. Ponedle un detalle diferenciados al novio o a la novia.
  • Que alguien se encargue de las fotos: todos querréis tener ese recuerdo.

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