Las oposiciones, una opción

Las oposiciones, una opción

Las oposiciones son una carrera de desgaste, donde hay que tener siempre claro que presentarse a una oposición es algo que no se limita a estudiar, hay que pensar en si realmente queremos dedicar tanto tiempo y si va a ser posible. Desde luego que la recompensa merece mucho la pena. Eso sí, tenemos que tener claro en que hay que renunciar a muchas cosas si se quiere uno preparar bien, especialmente, como es de imaginar, el tiempo libre.

En estos últimos años, hemos podido ver como la crisis o la escasez de ofertas laborales han terminado por dar más valor de la que ya tenían a las oposiciones. Por todo ello, muchas de las personas que terminan una carrera lo que hacen es ponerse a opositar, como ven en Preparadores Valladolid en buena parte de sus alumnos. Conseguir un puesto de trabajo fijo para el resto de su vida laboral es el objetivo.

El caso es que no todo el mundo sabe cómo afrontar de manera correcta esta clase de prueba, hablaremos de algunos de los ingredientes que debe tener cualquier opositor que quiera tener éxito en su misión:

Ilusión, lo primero.

Estar motivado es vital y eso hará que se pueda mantener la decisión de continuar a lo largo de todo el tiempo que se esté estudiando la oposición y esforzarse por llegar al objetivo. Aunque no olvidemos que también estar hipermotivado puede ser fruto de enormes desilusiones si se falla.

Capacidad de organización y esfuerzo

Organizar y planificar el estudio ayuda a tener un equilibrio mayor entre el tiempo que se dedica, el contenido y el esfuerzo que se invierte. Hay que gestionar el tiempo de forma eficaz, pudiendo salvar obstáculos y diversas tentaciones que aparecerán en el camino.

Disciplina y automotivación.

Si se tiene la debida disciplina, lo que tendremos garantía es que cuando tengamos menos voluntad o menos fuerza, la automotivación será la que tome el relevo, para continuar con el objetivo marcado.

Resiliencia y visión de futuro.

La visualización de las metas, los premios, facilitan el camino, colocando al opositor justo donde quiere. Además los humanos tenemos grandes capacidades para adaptarnos a la adversidad.

Información que sea veraz

Para que se pueda elegir con el mejor de los criterios la oposición, hay que hacer una buena selección de las fuentes, tales como consultar bien el BOE, así como las webs de los organismos que los convoquen.

Compatibilidad con la vida personal.

Las oposiciones demandan una gran dedicación que hace que sea incompatible que otras situaciones a nivel personal. Por ello el candidato debe destinar una serie de años de vida a una actividad no remunerada aunque le ocupe un espacio de tiempo importante.

Perfil adecuado.

Los candidatos deben pensar siempre que el trabajo al que opten les deberá de gustar, pues van a ejercerlo muchos años, siendo además interesante conocer las opciones para promocionar que existan.

Dispuesto a cambio de residencia.

Es bastante útil saber el lugar en el que se encuentran las plazas a las que vamos a optar. De igual forma es también útil saber los salarios en los que se va a mover la plaza para la que nos vamos a presentar.

Vocación de servicio.

No olvidemos que el candidato tiene que tener siempre muy presente que los funcionarios son servidores públicos y sin la vocación de servicio necesaria va a ser complicado que tenga el éxito necesario a la hora de trabajar en la plaza en el caso de que la consiga.

Como se puede ver, la oposición es un camino largo donde se invierte una gran cantidad de tiempo, por lo que no hay que perder de vista el objetivo que se tiene. De lo contrario estaremos equivocándonos e invirtiendo nuestro tiempo de manera equivocada, lo que siempre es algo que debemos evitar.

Siendo conscientes de todas estas cosas y siendo realistas, seguro que vamos a tener más fácil que nuestros objetivos sean una realistas. Hay que poner el objetivo, pues de esta manera se hace más sencillo y aumentar las posibilidades de llegar al éxito que tantos opositores sueñan conseguir.

Un camino que no es sencillo

Está claro que una oposición no es un camino de rosas, y saberlo es el primer ladrillo para terminar “esta obra”. Desde aquí nuestro último consejo es informarse realmente bien de hacia qué tipo de oposición enfocamos nuestros esfuerzos y saber qué puntos fuertes tenemos y cuáles son los débiles, de esta forma seguro que la ansiada plaza estará mucho más cerca de poder ser conseguida, ¿no?

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