¿Cómo se vive la edad dorada en España?

¿Cómo se vive la edad dorada en España?

Antes de echar un vistazo dentro del estilo de vida de la tercera edad en este país, primero tenemos que tener claro qué significa el concepto “tercera edad”.

Pues bien, este término se refiere a toda aquella población que tiene o supera los 65 años de edad, la cual es la barrera que se utiliza tradicionalmente para delimitar este grupo y que todos deberíamos superar debido a los avances médicos y tecnológicos.

Sin embargo, según los datos del informe Ipsos Global Advisor sobre el envejecimiento, los españoles consideran que se es mayor a partir de los 74 años, siendo la edad más alta propuesta. Mientras, en Bélgica, Italia o Francia consideran que la vejez comienza a los 70 años.

Más, saltando estas diferencias de opinión, ya se tiene en claro el concepto.

Tasa de vejez en España

Según el INE (Instituto Nacional de Estadística) del total de toda la población española, que oscila en unos 47 millones de personas, el 17,6% son mayores de 65 años de edad.

Debido a la baja fecundidad y el aumento de la longevidad, este grupo de la población está viendo un incremento importante, creándose una inversión en la pirámide poblacional. Dicha población no está repartida de forma homogénea en todo el territorio, siendo las zonas en las que encontramos más concentración de personas con edad avanzada es en el noroeste; Castilla y León con un 22.9%, Asturias con un 22.5% y Galicia con un 22.4%. Dentro del cual también podemos encontrar muchas franjas y peculiaridades.

Por autonomías, el indicador es especialmente elevado en las comunidades de la mitad norte de España, con la excepción de Navarra y Cataluña. La región más envejecida se sitúa en Asturias con una marca del 210%, lo que significa que allí hay 210 mayores por cada 100 menores de 16 años. La siguen Galicia (192,6%), Castilla y León (190,5%), Cantabria (146,4%) y País Vasco (145,0%).

Alrededor de la media nacional se ubicarían autonomías como la Comunidad Valenciana, con un índice de envejecimiento del 118,6% y Navarra, con un 116,5%, por delante de Castilla-La Mancha (113,9%) y Cataluña (112,1%).

Por el contrario, las zonas más jóvenes de España son las dos ciudades autónomas, Melilla y Ceuta, con unos indicadores del 40% y del 51,3% respectivamente. La proporción de menores de 16 años también es superior a la de mayores de 64 en Murcia (83,6%), Baleares (96,1%) y Andalucía (96,4%).

Con respecto al resto de los países de la Unión Europea, tenemos un porcentaje muy similar a la media del total de Europa. Esto ya que el 17,6% de la población europea es mayor de 65 años. Más, si hacemos una evaluación más profunda del fenómeno, encontramos países como Grecia, Italia o Alemania, con más del 19% de su población por encima de los 65 años de edad. Mientras que en Reino Unido o Francia, más bien tienen entre un 15 y un 17% de población en  la tercera edad. Y por último, países como Polonia, Eslovaquia o Rumanía, figuran con un grupo poblacional mayor de 65 años que no supera el 15%.

Tendencias en el segmento

Ya dejamos claro que al hablar de mayores de 65 años, estamos incluyendo a muchísima población, en concreto 8,1 millones. Dicho grupo, se podría dividir en franjas edad y sexo, y más teniendo en cuenta que la esperanza de vida, en los últimos años se ha visto incrementada y que en la actualidad la encontramos en una media de 82 años de edad.

Si, por ejemplo,  la diferenciamos por sexo, encontramos que los niños al nacer tienen una esperanza de vida de 79 años, mientras que  las niñas tienen una de 85. Sin embargo la esperanza de vida no solo se determina al momento de nacer, sino que también hay indicadores de esperanza de vida para los mayores de 65 años, donde las mujeres de esta edad tienen una esperanza de vida de 22 años, mientras que  los hombres tienen solo 19.

Otro aspecto interesante es que si nos fijamos en la pirámide de población de 1981, vemos que la tasa de natalidad es mucho mayor que de mortalidad, por lo que tenemos una base muy amplia en la pirámide, pero con el paso de los años, los resultados fueron cambiando y ahora la tasa de natalidad ha disminuido y la esperanza de vida ha incrementado, arrojando una pequeña inversión en la pirámide. Dichos cambios, apoyan una tendencia poblacional en la que predomina el incremento de los grupos de ancianidad, por tanto, la población se comienza a ver cada vez más envejecida.

El estilo de vida de la tercera edad española

Hoy en día, las familias con personas mayores a su cargo tienen un gran abanico de posibilidades, ya que existen variedad de opciones de cara al cuidado y la atención a personas dependientes.

En vista de la predominancia de este grupo de edad en el país,  se disponen de muchísimas organizaciones en las que se ofrece diferentes tipos de voluntariado y donde puedes observar muchos casos de personas mayores con muy buen estado de salud, prestando servicios de voluntariado y por lo tanto, prestándoles sus servicios a la comunidad a la que pertenecen; sucediendo lo mismo en el sentido contrario.

Y es que también podemos encontrar un mercado de tipos de voluntariado destinados a la compañía y el cuidado de personas mayores que no tienen ningún tipo de dependencia, pero que de todas formas necesitan algún tipo de atención para lidiar con la soledad y mantenerse en buen estado a través de ciertas rutinas y actividades diarias que no podrían hacer estando solas. Así mismo, es muy común el voluntariado para personas de la tercera edad que buscan compañía para, por ejemplo,  salir de paseo, ir al teatro, conversar y de ese modo mantener un buen estado anímico y una vida social activa.

En cuanto a esto, actualmente la tasa de dependencia del grupo de la tercera edad es de 27,5%. Pero se prevé un incremento de esta tasa al 33% para el 2022. Esto significa que cada vez son más las personas que presentarán una mayor necesidad de servicios de cuidado y más demanda y mejora en los servicios de atención a la dependencia. Sin duda, un campo de empleo que promete y que sería de valor explorar por la población más joven.

Estos altos indicadores para este grupo demográfico se deben a que en las sociedades desarrolladas se vive más tiempo y con mejores condiciones de vida.

Además, en España estamos experimentando unos cambios demográficos y sociales que afectan de forma significativa la forma de vivir la vejez, como:

  • Una sociedad cada vez mayor

La esperanza de vida aumenta y, al mismo tiempo, cae la natalidad, convirtiéndonos por consiguiente en una sociedad en proceso de envejecimiento.

  • Personas más activas

Existe un retraso en la edad en la que las personas se hacen dependientes. Incluso, se habla, cada vez más, de una “cuarta edad” o de los “muy mayores” porque las personas entre los 65 y 75 años de hoy en día gozan, en general, de autonomía y buena salud.

  • Mejor sistema de atención sanitaria

Tenemos un mejor sistema de atención sanitaria, por lo que vivimos más y tardamos más en necesitar cuidados especiales de la edad.

Sin embargo, se ha encontrado que también crecen las enfermedades degenerativas entre los muy mayores y esto aumenta el número de personas con dependencia severa.

Por ejemplo, el incremento de demencias y Alzheimer está haciendo más necesarios los cuidados a los mayores y seguirá así en las próximas décadas.

  • Cambios en la estructura familiar

Los especialistas en servicio de atención en casa, Cuidado en casa, nos comentan que  en España, la tarea de cuidar a las personas mayores, por lo general, recae en las familias. Un 71,4% de las personas dependientes recibe atención familiar de forma principal.

Esto porque España es el país europeo donde los hijos viven más cerca de sus padres mayores, entonces estas prefieren mejor los servicios profesionales de atención solo para complementar el apoyo familiar y que permitan que las personas mayores mantengan al máximo su autonomía.

Sin embargo, esta realidad va a ir experimentado un cambio al tiempo que evoluciona la estructura familiar y el papel social de la mujer.

Las familias se verticalizan, ya que cada vez hay menos miembros, pero conviven más generaciones. Esto hace que aumente el número de años que conviven padres, hijos y abuelos, y que por lo tanto se tenga menos capacidad de atender a las personas mayores.

Por otra parte, siguen aumentando las tasas de actividad de las mujeres de más de 40 años, que son quienes suelen encargarse del cuidado de las personas mayores dependientes.

Estos dos cambios harán cada vez más necesario recurrir a los cuidados dispensados por personal profesional.

  • Aumento de la cantidad y variedad de los cuidados formales

En los países europeos donde los cuidados profesionales están más extendidos, las personas mayores prefieren este tipo de cuidados, tendencia que está comenzando a observarse en España.

Así, en los últimos años, se ha visto una mayor preferencia por servicios de ayuda formal, como los centros de día, ayuda a domicilio o estancias temporales en residencias.

 

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