Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

El Mini, un coche con mucha historia.

Hay coches que han marcado la historia. Modelos que por mucho que pasen los años se continúan fabricando y se siguen vendiendo. Uno de ello es el Mini.

Marta vive en Granada, tiene 40 años y un Mini rojo, con dos líneas impresas en el capot y el techo negro. Dice que forma parte de su personalidad. Como la ropa que viste y la música que escucha.

Granada es una ciudad única, especial. Por eso, un coche con tanta personalidad encaja tan bien en el lugar. Granada hunde sus raíces en el pasado, con la imagen de la Alhambra al fondo, y la juventud que genera tener una de las universidades más reputadas y bulliciosas del país. Ese mismo espíritu, en el que se conjuga lo viejo y lo nuevo, la historia y la modernidad, parece recogerlo el Mini de Marta.

Granada es la primera ciudad “indie”, de independiente, antes de que existiera el término. Un punto de encuentro de almas inquietas y creativas que buscan crear ambientes fantásticos sin esperar un reconocimiento a cambio.

Allí se fundó a principios de los 80 el grupo 091. Joe Strumer, el cantante de los Clash, llegó al lugar, intentando huir de sus fantasmas, mientras se esforzaba por encontrar el cadáver del poeta Federico García Lorca, escavando cunetas de caminos de cabras. En aquel viaje se topó con los músicos de Granada y les produjo un disco. Esperaba que los 091 se convirtieran en lo que una vez fue su banda.

En Granada, el cantaor flamenco Enrique Morente, grabó junto al grupo de rock Lagartija Nick, “Omega”, uno de los discos más mágicos de la historia, que pasó sin pena ni gloria el año de su lanzamiento. Jota, fundó el grupo “Los Planetas” para cantar historias profundas y oscuras, secretos que no podía contar a nadie, y a los que ponía música. Soledad Morente, la hija pequeña del maestro, aún continúa fusionando el flamenco con todo aquello que encuentra a su paso y le parece interesante.

Marta, con su Mini rojo, igual recoge a su niña de la guardería, que va al Carrefour a hacer la compra o recorre cientos de kilómetros para acudir a un festival. Es la chica del Mini.

El problema, nos cuenta, es que un coche como el suyo cuando se estropea, no se puede llevar a cualquier sitio. Siempre que ha sufrido una avería lo ha llevado a Talleres Paiz, un taller de Granada especializado en Minis y vehículos BMW. Los Minis funcionan con piezas específicas, es difícil encontrar recambios. No en vano, en su día fue un hito de la ingeniería.

Conozcamos un poco más de este coche que marcó historia y consiguió superarla.

Un símbolo de los 60.

El Mini se lanza al mercado por primera vez en 1959. Es uno de los muchos coches pequeños y utilitarios que se fabrican en Europa, en aquella época, para uso de las familias obreras. Como el Fiat 500, que servirá de base para el SEAT 600, el Citroën 2 Caballos o el Volkswagen Escarabajo, que a pesar de diseñarse en 1939, experimenta su mayor periodo de ventas entre 1955 y 1969.

Europa se está reconstruyendo y por fin levanta cabeza después de la destrucción que supuso la II Guerra Mundial. El continente se ha convertido en un polo industrial del planeta. Las fábricas funcionan a turnos y necesitan que los obreros dispongan de sus propios medios de trasporte para acudir a sus puestos de trabajo. Además, se descubre que la clase obrera, aparte de ser productora, es un mercado potencial. Puede gastarse sus ingresos en adquirir bienes un poco más caros, que le son necesarios. Esta es la razón de que proliferen este tipo de vehículos, pequeños y compactos, durante la década de los 60.

El Reino Unido tiene una peculiaridad. Su gobierno en los años 50 invierte en educación y acomete una arriesgada reforma del sistema de enseñanza. Con ello pretende formar una nueva generación para reconstruir el país después de la guerra y recuperar así el imperio británico. El gobierno inglés eleva la enseñanza obligatoria a los 16 años y promueve la formación de los buenos estudiantes, aunque sea de origen humilde, con un sistema de becas y ayudas a los centros educativos.

Esto, que nos puede parecer algo normal, en realidad fue una novedad en su época. Hasta entonces, los hijos de las familias trabajadoras no estudiaban más allá de los 12 años. Enseguida se incorporaban al mercado laboral como aprendices o ayudantes.

Esta decisión produce en Gran Bretaña una generación con tiempo libre e intereses propios. Es por eso, que a principios de los 60, en Inglaterra aparecieron un montón de grupos adolescentes de música que conquistaron el mundo: los Beatles, los Rolling Stones, los Who, los Animals, etc.

Cuenta la web Eventos del Motor, que el ingeniero de origen turco Alec Issigonis diseña el Mini para la compañía Morris Motors con la idea de fabricar un coche económico para la clase obrera, tal y como estaban haciendo las empresas automovilísticas competidoras europeas.

El diseño innovador y su reducido precio, llama la atención de los jóvenes británicos. Los cuales ahorran dinero para comprarlo y lo convierten en un signo de identidad.

En 1960, el Mini se lanza al mismo tiempo en varios países europeos y americanos: Francia, Alemania, Italia, España, pero también México, Perú, Argentina. Convirtiéndose en todo un fenómeno.

El Mini formó parte de la invasión británica, al igual que lo estaba haciendo la música.

El Mini y la competición.

El Mini introduce la suspensión independiente en las 4 ruedas. El director de equipos de Fórmula I, John Cooper, enseguida ve el potencial del vehículo para la competición. Habla con la empresa fabricante y con el diseñador del auto para incorporarle un motor más potente y perfilar la aerodinámica del chasis.

Bajo la dirección de Cooper, un Mini tripulado por el piloto Paddy Hopkirk y el copiloto Henry Liddon gana el Rally de Montecarlo de 1964. Los ajustes hechos al prototipo de competición, sirven para ir mejorando el coche que se pone a la venta.

La Morris Motors se toma en serio eso de crear un equipo de competición de rallyes y contrata a los mejores pilotos del momento, como los finlandeses Timo Mäkinen y Rauno Aaltonen. Mini vuelve a ganar el Rallye de Montecarlo en 1965 y 1967. Así como el Rallye 1000 Lagos en las ediciones de 1965, 1966 y 1967. Dos años seguidos gana el Rallye de Polonia y a finales de la década gana el Rallye Acrópolis, en Grecia.

El Mini se convierte en el coche pequeño, al alcance de todos, que gana carreras, lo cual contribuye a aumentar su popularidad. Aún hoy se celebran Rallyes especiales, solo con estos coches.

El Mini en la cultura popular.

El periódico peruano El Comercio nos recuerda como un Mini Cooper de color verde era el coche que conducía Paul McCartney cuando era el bajo de los Beatles. El coche fue subastado en el 2018.

También un Mini verde era el vehículo que conducía el actor Rowan Atkinson en la popular serie cómica Mr. Bean. Aquí el Mini es el tipo de coche de aquellos que no quieren gastarse dinero en un vehículo o que no lo tienen.

Todo lo contrario de la canción “Las casitas del barrio alto” del cantautor chileno Víctor Jara, asesinado por Pinochet, acusado de agitador. En esta canción, Víctor Jara habla de cómo los jóvenes de los barrios pudientes de Santiago de Chile se montan en sus coches Austin Mini a fumar cigarrillos americanos.

A principios del siglo XXI, el Mini sufre un renacer. La aparición de profesionales y trabajadores que viven solos sin formar una familia, los singles, así como el gusto por los artículos antiguos, la moda “vintage” encuentra en el Mini el coche ideal para moverse por la ciudad. El vehículo proporciona una imagen moderna, al tiempo que aporta personalidad, al contar toda la historia que encierra detrás.

El Mini fue un coche moderno en los años 60 y lo vuelve a ser con la entrada del nuevo siglo. En el 2001, la casa alemana BMW, que había absorbido a la británica Austin Morris Group, reinterpreta el Mini, 42 años después de su lanzamiento.

Manteniéndose fiel al diseño original, redondea las formas del chasis, incorpora un nuevo motor y utiliza nuevos materiales en la fabricación de la carrocería. BMW recupera un coche fácil de conducir y de aparcar.

El Mini se ha convertido en un vehículo con el que se identifican personas con un espíritu joven, inquieto, dinámico, independiente y con buen gusto. Adecuado para aquellos individuos que se identifican con sus coches. Para las que es más importante el diseño que la potencia.

Popularmente, el Mini es un coche que ha estado siempre entre nosotros. Pequeñito, pero que siempre ha llamado la atención. Un modelo icónico, que ha superado bastante bien el paso del tiempo y que ha sabido adaptarse a la actualidad.

Un vehículo con historia, que en lugar de ser un clásico recatado del pasado, es un coche con presente.

 

Mas comentados

Social

Articulos relacionados