El origen de la moda flamenca

El origen de la moda flamenca

Hoy en día la moda flamenca ya no está enmarcada solamente en el ámbito del baile flamenco, sino que podemos verla también en los diseños de grandes firmas encima de las pasarelas de alta costura e incluso en los catálogos de las franquicias más conocidas, tanto a nivel nacional como internacional. Tampoco podemos olvidar que hay líneas de ropa exclusivas especializadas en diseñar y comercializar trajes de flamenca, tales como El Duende de Sevilla,  Molina Moda Flamenca, Sibilina, Micaela Villa o Yolanda Moda Flamenca. Pero ¿conocemos el origen de este famoso traje que es ahora tendencia en moda?

Pues en contra de lo que muchos de vosotros podéis pensar, para encontrar la base en la que se asienta el origen del traje de flamenca debemos retroceder en el tiempo hasta la civilización minoica, que muy poco tiene que ver con la actual cultura andaluza. No obstante, y para ser realistas, debemos explicar que lo único que la cultura flamenca escogió de esa antigua civilización para aportar a su traje más característico fueron las largas faldas de faralaes que las muchachas vestían asiduamente y que podemos ver en las estatuillas de terracota y marfil que aún quedan de la época minoica.

No obstante, esta teoría es sólo eso, una teoría, puesto que no hay suficiente información como para aseverar que esas faldas minoicas fueron las antecesoras de nuestras faldas flamencas.

Los primeros datos concretos, del s. XIX

Desgraciadamente hay muy pocos datos que unan ese primer momento de la falda de faralaes minoica en Creta con el traje de flamenca posterior y que ha llegado hasta nuestra actualidad, por lo que lo justo es confirmar que no fue hasta el siglo XXI cuando encontramos un verdadero despliegue de esta moda entre las mujeres gitanas y las campesinas andaluzas que acudían a las ferias de ganado vestidas con este tipo de falda.

Este atuendo, más bien del pueblo llano, empezó a crear tendencia y fueron las clases más pudientes quienes decidieron copiar ese estilismo, recargándolo eso sí, con telas más vistosas y adornos.

De este modo llegamos ya a 1929, año en el que la Exposición Iberoamericana fue el evento estrella y las mujeres llegaban hasta ella vestidas de flamenca, sin distinciones de clases ni edades. Podríamos decir que esa fue la primera “Feria de Abril” de Sevilla, sólo que aún no había adoptado ese nombre.

Como es normal, los largos de las faldas se han ido adaptando a las modas y por eso en los años sesenta y setenta se acortaron hasta la media pierna o la rodilla. ¿No recordáis a Marisol con este tipo de falda corta cantando por bulerías? Pues ese era el estilismo predominante, sobre todo en las niñas de entre 3 y 12 años de edad.

Hoy en día hay un amplísimo abanico de posibilidades, de hecho podríamos decir que la lista de estilos, modelos, y trajes es interminable, sobre todo si en esa lista incluimos los diseños de alta costura inspirados en la moda flamenca. Ahora podemos encontrar trajes tradicionales lisos o con lunares, pero también floreados, bordados, o con motivos mucho más diversos.

Las últimas novedades

Parece que este último año la moda flamenca se ha caracterizado por la innovación, siendo tendencia los vestidos con la espalda descubierta, muy ajustados al cuerpo y con algunas asimetrías. Para ello, los diseñadores juegan con los volantes de diferente medida y volumen y con faldas más cortas por delante que por detrás.

También vuelven a estar de moda pos pasacintas que no son más que cintas que se colocan alrededor de la falda o las mangas de farolillo tapando algunas costuras.

Otra novedad son las faldas abiertas, que permiten enseñar las piernas de una manera sutil y que también aporta más ligereza al diseño, que está compuesto por varias capas de tela. En los diseños que más se ha introducido este toque son los que tienen botones en la parte delantera. Y, por supuesto, las dos piezas. Cada vez hay más artistas que optan por un traje de dos piezas, combinando la parte de arriba y la de abajo con diferentes tipos de estampados. Una versión renovada del vestido que permite jugar con los colores y los volúmenes de la falda, además de ofrecer la posibilidad de combinar esa prenda con varias piezas como camisetas o camisas.

Deja un comentario