La importancia de los materiales de construcción

La construcción es el sector que, desde que empezó la crisis, más se ha visto afectado.

Esto ha hecho que sea necesario llevar a cabo ciertas medidas para ayudar a que este se mantenga a flote, a veces a cualquier precio. Pero ese “a cualquier precio” puede ser un arma de doble filo muy peligrosa que, en ocasiones, puede costar llegar a costar vidas… y, si cuesta vidas, ya no es un método que nos sirva en absoluto.

Porque no todo vale siempre, hay veces que tenemos que esforzarnos en dar lo mejor de nosotros sin que otras personas se vean salpicadas por lo que hacemos o dejamos de hacer.

 

Un error puede costar vidas

No será la primera ni la última vez que escuchemos en las noticias que un edificio ha sufrido un derrumbamiento a consecuencia de materiales de construcción defectuosos.

Muchas familias pueden llegar a convivir juntas en un mismo edificio, y esto hace que los encargados de construir el edificio deban seguir ciertas normativas para que el lugar sea seguro para esas personas.

El problema reside en que no solo puede haber problemas por materiales defectuosos, sino por materiales que, además, sean tóxicos.

 

Debemos ser personas

Si tú fueses un arquitecto o un obrero y fueses consciente de que se está cometiendo una ilegalidad, ¿seguirías adelante sin decir nada? Imagínate que no estás construyendo un edificio para extraños… sino para tu propia familia. ¿Usarías materiales defectuosos? ¿Tóxicos? ¿Obviarías la norma que habla de que tiene que haber salidas de emergencia ante posibles incendios y terremotos?

Tú y yo sabemos la respuesta a estas preguntas… pero, en ocasiones, el miedo a perder lo que tenemos y a no poder alimentar a nuestras familias es más poderoso que hacer lo correcto.

Ante todo, hay que ser personas, pensar más en la salud y en el bienestar de los que te rodean que de ti mismo… aunque eso suponga tener que empezar desde cero de nuevo.

 

Los materiales nocivos más comunes

Que estas cosas sigan ocurriendo todavía me parece vergonzoso. Pero es que no solo existen problemas por una mala utilización de materiales o por usar materiales de mala calidad, no. Te aseguro que has oído hablar de alguno de estos problemillas que pueden surgir… y que pueden afectar gravemente a la salud de tu familia y de ti mismo.

  • Amianto: no es más que uno de los materiales de fibrocemento. El problema viene dado a que, cuando sus partículas permanecen un tiempo en el aire (lo que ocurre generalmente en derrumbes, taladros, cortes, roturas o cuando el material se envejece) es tóxico para nosotros. Su uso ya ha sido prohibido en muchos países, gracias a Dios, porque su inhalación continua puede producir enfermedades respiratorias como cáncer de pulmón, mesotelioma maligno (este es otro tipo de cáncer de pulmón, con la diferencia de que, en este caso, afecta a la pleura y al peritoneo) o la asbestosis (fibrosis pulmonar tras su inhalación).
  • Compuestos orgánicos volátiles (COV): hidrocarburos en estado gaseoso a una temperatura ambiente normal. Esto origina dolencias y enfermedades tales como mareos, irritación ocular, dolor de cabeza, irritación de ojos y vías respiratorias, reacciones alérgicas de la piel, pérdida de la coordinación, fatiga, trastornos visuales y trastornos de la memoria. A simple vista, sus efectos parecen menos peligrosos que el amianto… pero esto no quiere decir que no pueda derivar en algo peor con el tiempo.
  • Arseniato de cobre cromado: es un conservante de la madera utilizado desde 1930. Puede provocar irritación de la piel, irritación respiratoria, alergias en la piel, asma (si no está tratada), cáncer. Puede afectar al cerebro, los pulmones, el hígado, el estómago, el bazo, los riñones y los órganos reproductivos.
  • Plomo: es un metal sólido que puede ser muy perjudicial para la salud, porque es tóxico para algunos órganos y sistemas: altera morfológicamente los glóbulos rojos en la médula ósea, afecta a la tiroides, a los riñones (síndrome de Fanconi, gota, insuficiencia renal…), reduce la síntesis de anticuerpos, altera el metabolismo del calcio… En definitiva, un material que debemos evitar a toda costa en las construcciones de cualquier tipo.
  • Formaldehído: fíjate si es peligroso que, a temperatura ambiente, es un gas inflamable e incoloro, aunque tiene un olor característico. Se produce en pequeñísimas cantidades en el cuerpo, pero en altas cantidades puede ser muy peligroso para nosotros. En pequeñas cantidades, puede producir irritación (piel, ojos, nariz y garganta). Pero, en grandes cantidades, puede causar mucho dolor, vómitos, coma… e incluso la muerte.

 

La importancia del uso correcto de materiales en la construcción

Empresas que apuesten por materiales 100% estudiados y garantizados para nosotros es, cada vez, más necesario. Por eso, que empresas como Eiros ponga al consumo del público materiales seguros, eficientes y sostenibles nos hace sentir más seguros.

Ya no vale usar materiales de cualquier tipo, ahora debemos apostar por materiales seguros y de calidad… por nuestro bien y el de nuestras familias.